EL SANGRIENTO CAZADOR (NOVELA) CAPÍTULO I
Marita miró una vez más el reloj y la fuente enfriándose sobre la mesa. La levantó y volvió a colocarla en el horno, para que no siguiera perdiendo temperatura. Con el mismo criterio volvió a guardar la botella de gaseosa light en la heladera. Dio una vuelta por la casa, subió a la habitación de sus hijos y comprobó que ya dormían. Una hora antes, les había servido su cena y los había acostado. Regresó al comedor y se sentó frente al plato vacío. A sus espaldas, una gran fotografía enmarcada la mostraba a ella en un majestuoso vestido blanco, acompañada de Horacio en frac. Era su fotografía favorita, por eso la había elegido para presidir el comedor. Con esa ropa Horacio parecía aun más alto y el bronceado de aquel verano lo hacía ver muy pintón. Una vez más, miró el reloj. La tardanza de su marido la estaba empezando a inquietar. Finalmente, escuchó el ronroneo del motor y los faros del auto brillaron en la entrada. Marita se apresuró a sacar la fuen...