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SI ME DAS DE BEBER, AMIGO MÍO...

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  Si me das de beber, amigo mío, beberemos juntos. Hay una hora en la que las tinieblas del bar se adelgazan y la atmósfera se vuelve densa por el vaho de tabaco y marihuana. En la que la cerveza corre como si no hubiera un mañana y deja un rastro de espuma en los bigotes de los muchachos que se abrazan y brindan para festejar la amistad. Traeme otra, Turco. En él último trago nos vamos. Señor cantinero, traiga otra botella que el último trago lo brindo por ella. Esa hora es la hora de los secretos revelados. Echaste el taco de pool sobre el tapete verde. “No juego más a esta mierda, no sé qué mierda hiciste para ganar todos los tiros”. Inútil explicarte que el alcohol licuó todos tus reflejos y convirtió en imposible la tarea de golpear la bola con un taco de madera. Prefiero sonreír con condescendencia y prometerte la revancha otra noche. Ahora nos tenemos que ir. Es inútil con que insistas en seguir la juerga en otro lado, a esta altura no nos van a dejar entrar en ningú...

LOS MONSTRUOS SON LOS OTROS (NOVELA) CAPÍTULO 1

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  La calle húmeda, como una brillante serpentina nocturna, caracoleaba y se perdía entre las pocas casas destartaladas y precarias de ese suburbio en sombras. Apenas el cartel de neón del hotel alojamiento disipaba un poco las tinieblas de la madrugada y echaba un poco de luz sobre los tapiales bajos que cercaban jardincitos delanteros adornados con malvones y   frentes sin revoque con las ventanas herméticamente cerradas. Pasionaria avanzaba con dificultad, sus tacos se hundían en la tierra cenagosa. Pisó una pasta viscosa y maloliente, que parecía ser excremento de algún animal y maldijo en voz baja. Solamente a ella se le ocurría acompañar a un cliente desconocido a un barrio tan alejado. Ella y sus compañeras ya tenían sus hoteles “de confianza”, pero el tipo había insistido en ir ahí. Y   esa noche tan fría,   lluviosa y de poco movimiento, no le daba para hacerse la estrella. Al principio el servicio parecía fácil. Lo convencional. Ningún cliente dejaba d...

EL SANGRIENTO CAZADOR (NOVELA) CAPÍTULO I

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  Marita miró una vez más el reloj   y la fuente enfriándose sobre la mesa. La levantó y volvió a colocarla en el horno, para que no siguiera perdiendo temperatura. Con el mismo criterio volvió a guardar la botella de gaseosa light en la heladera. Dio una vuelta por la casa, subió a la habitación de sus hijos y comprobó que ya dormían. Una hora antes, les había servido su cena y los había acostado. Regresó al comedor y se sentó frente al plato vacío. A sus espaldas, una gran fotografía enmarcada la mostraba a ella en un majestuoso vestido blanco, acompañada de Horacio en frac. Era su fotografía favorita, por eso la había elegido para presidir el comedor. Con esa ropa Horacio parecía aun más alto y el bronceado de aquel verano lo hacía ver muy pintón. Una vez más, miró el reloj. La tardanza de su marido la estaba empezando a inquietar. Finalmente, escuchó el ronroneo del motor y los faros   del auto brillaron en la entrada.   Marita se apresuró a sacar la fuen...

LA BALADA DE LA PIEDRA QUE LATÍA (FRAGMENTO)

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  Con los cabellos recogidos cubiertos por una boina y vistiendo un mono azul de trabajo, Catita apilaba las cajas que llevaba desde del andén hasta el depósito. Llevaba dos meses trabajando en la estación, y nunca se había sentido tan feliz. Por primera vez, sentía que había encontrado su lugar. La llegada de una mujer, revolucionó el ambiente ferroviario por dos semanas. Después, los muchachos se acostumbraron y empezaron a tratarla como uno más. Es que Catalina no le hacía asco al lenguaje procaz, ni se espantaba por los chistes verdes, ni le sacaba el cuerpo al trabajo más duro tampoco. Ya Giuseppe les había avisado acerca de la excepcional fuerza física de la muchacha, pero varias veces se veían obligados a recordarle los límites de su anatomía. El capataz, un italiano bonachón y obeso, le había tomado mucho aprecio. Incluso, le enseñó a conducir la camioneta de la cuadrilla, por si había que trasladar cargas hasta lugares más alejados de la estación. Catita aprendió encanta...

EL PATRIARCADO NO EXISTE MÁS (RESEÑA DEL LIBRO DE ROXANA KREIMER)

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  El auge de los movimientos feministas en Argentina, particularmente a partir del estallido del movimiento Ni una menos en el 2015, puso de moda un término que antes sólo se manejaba dentro del reducido círculo académico y militante del feminismo: patriarcado. Muchas personas empezaron a usar esa palabra, sin saber lo que significa. Para muchos, funciona como una especie de sinónimo culto de machismo. La realidad es que este término designa a una estructura social en la cual los hombres, concebidos como   una especie de clase/fratría, oprimen y subordinan a las mujeres. Difundido por el feminismo radical de los setenta, y masificado en los últimos tiempos, se convirtió en un término-comodín para explicar una amplia gama de fenómenos sociales: si hay mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas….patriarcado; si hay hombres asesinados en riñas callejeras por otros hombres…patriarcado; si hay pocas mujeres en la Facultad de Ingeniería….patriarcado; si hay muchas mujeres en l...